Canon EOS 650D


Acogidos con cierto entusiasmo por algunos y vistos con algo de recelo
por otros (los segundos parecen más o al menos se quejan algo más), la
decisión de Canon bien podría ser el penúltimo paso hacia el definitivo
desembarco en modelos de mayor entidad. ¿Una cámara de gama media o
profesional con pantalla táctil?
En efecto, es éste uno de esos rumores que llevan sonando tanto tiempo y
a los que cuesta darles cierto crédito, si bien cada vez resulta menos
descabellado pensar en algo así a corto o medio plazo. Ya se sabe que
este tipo de inventos suelen recorrer un camino ascendente en el seno de
una marca: se implementan en modelos muy sencillos y acaban llegando a
las cotas más altas del catálogo.
La decisión de dotar la EOS 650D de pantalla
táctil bien podría ser el penúltimo paso hacia el
desembarco en modelos de mayor entidad
táctil bien podría ser el penúltimo paso hacia el
desembarco en modelos de mayor entidad
Tan conservadora para otras cosas, Canon ha roto una de las últimas
fronteras de esta prestación. Recién salida del horno, la EOS 650D es
una buena excusa para dar un repaso a lo que han sido -y podrían ser-
las pantallas táctiles en el mundo de la fotografía.
Un poco de historia
Pese a que un monitor de este tipo sigue siendo noticia en pleno 2012,
no se trata de ninguna novedad. En efecto, la EOS 650D es la primera
réflex que adopta esta tecnología, pero cámaras con ópticas
intercambiables y LCD táctil hay ya unas cuantas desde que la Panasonic Lumix DMC-G2 estrenara la primera allá por marzo de 2010.
Panasonic Lumix DMC-G2


Desde entonces, unas cuantas cámaras Micro Cuatro Tercios y la Sony NEX-5N
se han subido ya a este tren. Aunque en la mayoría de casos esta
prestación ha tenido un enfoque más dirigido a usuarios noveles, lo
cierto es que también ha recalado en modelos tan potentes como la Panasonic Lumix DMC-GH2, la Olympus E-P3 y la más reciente Olympus E-M5.
Olympus OM-D E-M5


Incluso en el selecto mundo de los respaldos digitales las pantallas táctiles se han hecho un hueco. Sin ir más lejos, los Phase One IQ (y sus clones en versión Mamiya Leaf Credo)
incorporan una pantalla táctil de 3,2 pulgadas. Así que,
definitivamente, profesionalidad y pantalla táctil hace ya tiempo que no
son conceptos reñidos.
Doce años atrás
Pero es en el terreno de las cámaras compactas donde las pantallas
táctiles viven últimamente una época de cierto esplendor -si bien siguen
siendo minoritarias- y pueden presumir de una veteranía que echa por
tierra eso de que se trata de algo heredado de los teléfonos móviles.
¿Cuándo se empezaron a dejar ver por el escaparate? La Sony Cyber-shot DSC-N1 (octubre de 2005) fue posiblemente la primera en comercializarse de forma más o menos masiva en España.
Kodak EasyShare-One


Pero ya antes Kodak había vuelto a demostrar ser capaz de tener grandes ideas y dejarlas abandonadas en algún limbo: la Kodak EasyShare-One
(de la que nada se supo por estas tierras) proponía a principios de
2005 una futurista combinación de cámara con conexión Wi-Fi (a través de
una tarjeta SD Card, eso sí) y pantalla táctil. Con su estilete y todo.
Bastante menos conocida es la Toshiba PDR-T10
(2002), que para muchos pasa por ser la primera cámara con pantalla
táctil. Algo que no sería del todo cierto si se tiene en cuenta la
surrealista Ricoh RDC-i 700 (2000), que pese a sus extrañas prestaciones (conexión de red, fax…) también permitía sacar fotos.
Pero, ¿para qué?
Aclarado que no estamos ante un invento de hace un par de días (en la
base de datos de QUESABESDE.COM figuran más de 100 cámaras dotadas de
esta prestación a lo largo de la última década), la buena noticia es que
el funcionamiento y la utilidad de las pantallas táctiles han mejorado
con los años.
Empezando por el grosor de estos monitores, que en sus primeras
versiones obligaban a diseñar cámaras bastante más grandes que sus
compañeras con un LCD convencional. La Sony Cyber-shot DSC-TX5 fue hace un par de años la demostración más evidente de que las pantallas táctiles también podían ser resistentes y muy finas.
Pese al poco entusiasmo que suelen despertar,
la buena noticia es que las pantallas táctiles han
ido mejorando en funcionamiento y utilidad
También la manejabilidad ha ido ganando puntos. Aunque todavía están
lejos de ofrecer la agilidad y precisión de las pantallas que incorporan
los móviles de última generación, ya no hace falta desgastarse la punta
del dedo para conseguir entrar en un menú o seleccionar una opción.
Pero más allá de arrastrar las fotos "a lo iPhone" o hace pinza para
ampliar (que siempre queda bonito), ¿cuál es la utilidad real de este
tipo de pantallas? Ésa es la pregunta del millón que muchos usuarios se
hacen y que les lleva a no mostrar demasiado entusiasmo por este asunto.
Sony Cyber-shot DSC-TX5


Aunque poder disponer de un menú táctil puede aportar cierta agilidad en
el manejo, lo más interesante casi siempre acaba siendo la posibilidad
de enfocar una zona determinada del encuadre con sólo tocar esa parte en
la pantalla. ¿Disparar con un toque en la pantalla? He aquí otra
posibilidad, aunque igual hay que esperar una generación más para que
esto acabe siendo algo natural en una cámara de fotos y no una especie
de excentricidad.
Sí o sí
Y es que cualquiera que haya visto a un niño de apenas un par de años
jugando con la pantalla de un iPad como si fuera lo más normal del mundo
seguramente no tendrá muchas dudas sobre cómo serán las cámaras del
futuro. ¿Acaso esa futura generación de fotógrafos va a renunciar al
control táctil con el que habrán crecido en la mayoría de aparatos que
les rodean?
Mientras llega ese día y seguimos haciendo cábalas sobre si tiene
sentido o no una SLR de corte profesional con pantalla táctil, la EOS
650D ya está aquí para romper una de la penúltimas fronteras de este
tipo de monitores. Y lo hace precisamente Canon, una de las firmas más
conservadoras del sector y de las últimas en acercar estas pantallas a
sus compactas.
Cualquiera que haya visto a un niño de apenas un
par de años jugando con un iPad no tendrá muchas
dudas sobre cómo serán las cámaras del futuro
Tal vez el camino pase por controlar directamente la cámara desde el
teléfono o el tablet como ya ofrece -adaptador mediante- la Nikon D3200, por ejemplo. O tal vez incluir opciones de retoque en las cámaras aprovechando las pantallas táctiles.
De momento un detalle curioso que ya hemos visto en más de una patente
de Canon es cómo integrar un monitor táctil en una cámara sin que la
nariz del fotógrafo intervenga en el proceso de captura al acercar el
ojo al visor. Porque la idea -al menos por ahora- es incluir pantallas
táctiles, no nasales.
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