Tizas virtuales

 
Una alumna de Historia del Arte lleva horas recorriendo los pasillos helicoidales del Guggenheim de Nueva York. Minutos después de apagar su tableta, cruza el campus y entra en la clase del profesor Fernández. Lejos de las visitas virtuales retorna al taco de apuntes y al olor de la tiza en la pizarra. 

El ‘m-learning’ (aprendizaje electrónico móvil) utiliza los dispositivos móviles como métodos de enseñanza y permite realizar el estudio en movilidad, esto es, fuera de las instalaciones académicas. Tal y como dice Tíscar Lara, vicedecana de Cultura Digital en la EOI (Escuela de Organización Industrial), «se rompe con las barreras del tiempo y del espacio».

Hay que evitar empezar la casa, en este caso la enseñanza móvil, por el tejado. El primer paso ha de ser el ancho de banda, establecido ya en la mayoría de los lugares, mientras que los dispositivos móviles ya son una realidad en nuestra sociedad actual. ¿Y los profesores? Este el siguiente escalón de la estructura para concebir el ‘m-learning’. «Un profesor que quiera aplicar ‘mobile learning’ en su didáctica, debe conocer e integrar aplicaciones propias de la web 2.0, digitales, abiertas y colaborativas».


Los profesores más allá de ser formados tecnológicamente, que obviamente también es necesario, han de admitir el cambio metodológico y observar los beneficios que acarrea el ‘m-learning’. Amén de la importancia de poder aprender en cualquier momento y en cualquier lugar, esta nueva forma de enseñanza permite un requerimiento específico de aprendizaje para cada alumno. ¿Qué fue de las clases de apoyo y de las horas extra para los descolgados de la clase? Poder adaptar el estudio al nivel de cada alumno, asignándole ejercicios específicos y prácticas acorde a sus necesidades para que mejore sin clases extraordinarias ni horarios se puede conseguir fácilmente con el m-learning.


Dado que la sociedad y los dispositivos móviles forman una unidad en estos tiempos ¿hay una edad concreta para posibilitar el aprendizaje móvil? «Deben estar incorporados en todos los niveles educativos, incluyendo los primeros años de aprendizaje», según explica Lara. Se puede volver a aplicar la metáfora de la casa: hay que poner los ladrillos -con el cemento- antes de colocar las tejas, hay que enseñar a los alumnos a trabajar con el ‘m-learning’ desde los cursos iniciales para que vaya dando sus frutos.


Centrando el siguiente párrafo en los dispositivos móviles en sí ¿han de ser propiedad del estudiante o del centro académico? Clave para que el alumno sepa trabajar con él es que «interiorice su uso de una forma natural en su día a día», comenta Lara, amén de la importancia del dónde y cuándo quieran, razón por la cual ha de pertenecer al alumno.


Otro importante as que se esconde bajo la manga el ‘m-learning’ es la inmediatez y la capacidad de poder abarcar todo el material de estudio en un solo segundo, como si de una Caja de Pandora, llena de conocimiento, se tratase. «Permite acceder a la información actualizada en tiempo real, comunicarse con profesores, compañeros y otros expertos en la red», aclara Tíscar Lara. No hay que olvidar la posibilidad de producir contenidos propios y subirlos a la Red para compartirlos, comentarlos o incluso corregirlos con otros usuarios. ¿Enriquece o no la enseñanza?



Pablo Garaizar: "En clase, la tecnología no es una aliada"

Poco tiempo después de soplar las nueve velas en su cumpleaños, Pablo Garaizar comenzó a programar sus propios videojuegos, razón por la que nadie se extrañó cuando estudió Ingeniería Informática en Deusto, universidad donde ahora imparte clases. No contento con esa carrera, decidió cursar Psicología en la UNED. Hace poco visitó Valladolid, dentro de la Cátedra Telefónica, para hablar en la UVA sobre el ‘m-learning’.

Garaizar hace hincapié en la libertad que concede al estudiante el ‘m-learning’: «Puedes estudiar en la playa, en un viaje; no importa si es al mediodía o por la noche». Por esta misma razón subraya la importancia de que los dispositivos sean propiedad de los estudiantes: «ser dueño de la tecnología asegura que no se pierdan oportunidades de estudio».


Critica el cambio temporal que supone para los estudiantes atravesar la puerta de una clase, donde «la tecnología no es una aliada» y se atreve a meter el dedo en la llaga de los docentes: «Tienen que asumir que ya no son la única fuente de sabiduría en el aula». 

http://e-volucion.elnortedecastilla.es/formacion/tizas-virtuales-20062012.html



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