Si la mayoría de los accidentes se
produce por la mala cabeza de los conductores, ¿cabe imaginar un
futuro en que los propios automóviles vendrán equipados con un
fiable piloto automático que reducirá esas desgracias a cero?
En el Centro Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC) le están dando vueltas a esta
idea des- de hace quince años en un proyecto de aires futuristas
llamado Autopía, cuyo objetivo es sentar las bases para una
conducción "más eficiente y segura". Una seguridad que implica
que el ser humano no ponga sus manos en el volante.
Para ello han creado un coche que,
efectivamente, anda solo. Se llama Platero, por el famoso borrico del
escritor Juan Ramón Jiménez. Y le han precedido en esta
investigación otros coches de nombres también literarios, como
Babieca, el legendario caballo de El Cid, y Rocinante, el jamelgo que
sufrió las locuras del Quijote.
Ahora se trata precisamente de lo
contrario, de que Platero sirva para que las imprudencias de los
conductores no interfieran en la circulación. ¿Cómo? Con un
sistema de navegación que le permite situarse con un margen de error
de 50 centímetros, y con un sistema de visión artificial con el que
puede examinar la carretera y los obstáculos que encuentre a su
paso. Además cuenta con un dispositivo que simula la conducción
humana y toma decisiones en función del tráfico y del estado de la
vía.
Platero hizo el sábado sus primeros
cien kilómetros de rodaje. Fue del Escorial al Centro de Automática
y Robótica del CSIC en Arganda del Rey, en Madrid, a unos 60
kilómetros por hora, con una persona a bordo para controlar el
comportamiento del coche y custodiado por la Guardia Civil.
Ha necesitado un coche guía, llamado
Clavileño, como el caballo de madera con el que unos duques gastaron
una pesada broma al Quijote y a Sancho Panza. Fue unos metros por
delante de Platero, al que enviaba diez mensajes por segundo para que
se situara con precisión y actuase de la manera más adecuada.
Teresa de Pedro, la encargada del
proyecto, explicó que el uso del coche guía se debe a que "los
navegadores convencionales no están totalmente actualizados en
cuanto a desvíos y a señalización de accidentes". De tener esta
información, Platero iría solo.
Si el experimento llega a tener una
viabilidad real, se acabarán las disputas en la carretera, los
insultos y las amenazas. Una vez programado, el coche se convertiría
en un lugar para hablar, para disfrutar del paisaje. Para cualquier
cosa menos para conducir.
http://ciencia.elcorreo.com/tecnologia/2012-06-12/coche-anda-solo-20120612.html
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